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05 Jul.
Cinco cosas que aprendimos en la cuarentena sobre tener un wagger en casa

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Cinco cosas que aprendimos en la cuarentena sobre tener un wagger en casa

Lunes 05 de julio del 2021

Un día domingo del mes de marzo, el presidente anunció que a partir del lunes siguiente el país entero entraba en inmovilización social obligatoria y distanciamiento social, es decir, cuarentena total. El COVID-19 nos trajo consigo una nueva forma de vida.

Así fue que, de repente, no podíamos salir a la calle más que para el abastecimiento indispensable de productos de primera necesidad. Ante ello, muchos de los que tenemos waggers en casa nos llenamos de preguntas y temores: ¿Podré sacarlo? ¿Atenderá la tienda donde le compro el alimento? ¿Qué pasa si se enferma? ¿Cómo va a estar encerrado todo el día?

La angustia nos invadió, por nosotros y por ellos. Sin embargo, hemos tenido que ir aprendiendo y adaptándonos, y nuestros waggers con nosotros, a las diferentes medidas que se fueron tomando, salidas diferenciadas por sexo, toque de queda cada vez más temprano, encierro total los domingos, entre otros.

Terminada la cuarentena, aunque aún no la pandemia, reflexionamos sobre lo que aprendimos respecto al cuidado de nuestras mascotas. En este artículo te dejamos 5 lecciones que hemos aprendido sobre tener un wagger en casa:

 

1. Tener un veterinario de confianza es importantísimo:

Al estar encerrados, sin poder asistir siquiera a una consulta del médico de humanos, parecía casi imposible acceder a la atención veterinaria. Afortunadamente, los veterinarios estuvieron a nuestra disposición por teléfono y en caso de emergencia, a domicilio. Sin embargo, para poder ponerse en contacto con uno, había que saber su número.

Por ello, hemos concluido que tener un veterinario de confianza es importantísimo; alguien a quien podamos llamar con confianza y que pueda absolver nuestras consultas por teléfono, alguien que, gracias a su experticia y a conocer a nuestros waggers al derecho y al revés, no requiera de mucha explicación para detectar lo que le está pasando.

¡Muchos nos hemos salvado de una en esta cuarentena gracias a nuestro veterinario!

 

2. Estar al día en vacunas y desparasitación es obligatorio

La atención veterinaria se permitía solo para casos de emergencia y la aplicación de vacunas y desparasitaciones no entran en esta categoría de atención. Por lo tanto, tener a un wagger con la vacuna vencida de dos meses, implicaba exponerlo a tres meses más de retraso, lo que hace un total de cinco meses sin protección contra la rabia principalmente, pero también el parvovirus para los que usamos el recordatorio de polivalente.

Lo mismo sucede con la desparasitación. A nuestros waggers les encanta olfatear dentro de la casa y cuando salen al parque. Por este motivo resulta imposible para nosotros controlar todo lo que entra por esa  nariz. Tener la desparasitación al día es crucial para cualquier wagger que vive en casa, más aún si comparte superficies con nosotros, como la cama o el sillón. Si la cuarentena te agarró con unos meses de atraso en su desparasitación, significa que tu wagger se quedó con tres meses más sin su dosis, lo que implica un riesgo no solo para él, sino para el resto de nuestra familia.

 

3. Los espacios de juego para nosotros y ellos son de unión

En esos días de encierro en los que muchos de nosotros encontramos espacios para relajarnos, poniéndonos al día con todas las series de Netflix posibles, aprendiendo una nueva habilidad o simplemente a durmiendo un poco más de lo usual, nuestros compañeros de cuatro patas sentían el encierro de una manera diferente. Para ellos, la energía y la ansiedad se fueron acumulando al no poder jugar, olfatear, explorar, encontrar a sus amigos afuera, lo que seguro implicó momentos de estrés.

El juego se convirtió para muchos de nosotros en un modo de diversión en el que tanto ellos como nosotros desgastábamos energía y nos divertíamos juntos. Después de un buen juego de tira y trae o de tira y jala, ellos y nosotros estábamos con la mente despejada y nos sentíamos más tranquilos para soportar un poco más de tiempo adentro.

 

4. Tener bocaditos y juguetes nos salvan de muchas

Cuando algunos de nuestros waggers, en su ansiedad por el encierro y a veces por llamar la atención, recurrieron a morder los muebles, las alfombras, los zapatos, las plantas, entre otros, los bocaditos y los juguetes nos salvaron de más de una remodelación abstracta en toda nuestra casa.

Aprovechando que, inevitablemente, los bocaditos captan toda la atención de nuestros waggers, pudimos distraerlos del destrozo que estaban a punto de cometer, enseñarles algunos trucos, premiarlos por su buen comportamiento o simplemente tener un momento de placer con ellos, viendo como movían sus colitas y saltaban de alegría. 

 

5. No existen malos días cuando ellos están cerca

Sin duda alguna la cuarentena ha sido difícil para todos. El encierro y lo que se veía en las noticias día a día, fueron aumentando el estrés y la incertidumbre sobre lo que iba a suceder. Pero ahí estuvieron nuestros waggers, a nuestro lado, moviendo esas colas, bajando las orejas, buscando con su lengua llevarse todas esas preocupaciones. Ellos tienen la capacidad de hacernos felices en instantes, de hacernos sentir queridos y reconfortados como por arte de magia. Su inocencia y su lealtad nos conmueve, sobre todo en esos momentos en que parece que no hay una luz al final del túnel.

Bueno petlovers, estas son algunas de las lecciones que en Waggers aprendimos durante la cuarentena con respecto a nuestros perros, pero definitivamente no son todas. ¿Qué lecciones aprendiste tú?

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